No eres más que un suspiro perdido en el aire,
la mirada rota por el dolor
la expresión agonizante de tu rostro,
no eres tierra, ni agua,
incluso el fuego si hiela al rozarte,
tu piel,
invisible,
se deshoja lentamente, de la vida,
no eres palabra,
ni escrita ni hablada,
tu voz perdió hace tiempo su fuerza,
y aunque la sonrisa alimente tus días
tu corazón, llora,
Niño, no eres más que un niño,
que suplica en silencio,
sufre por dentro
y muere ante todos.
Niño de pies descalzos
y alma desnuda,
niño, no eres más que un niño.
la mirada rota por el dolor
la expresión agonizante de tu rostro,
no eres tierra, ni agua,
incluso el fuego si hiela al rozarte,
tu piel,
invisible,
se deshoja lentamente, de la vida,
no eres palabra,
ni escrita ni hablada,
tu voz perdió hace tiempo su fuerza,
y aunque la sonrisa alimente tus días
tu corazón, llora,
Niño, no eres más que un niño,
que suplica en silencio,
sufre por dentro
y muere ante todos.
Niño de pies descalzos
y alma desnuda,
niño, no eres más que un niño.
(Francisco Bermejo)
Un niño donde sea que viva.
ResponderEliminarQue nazca, que mire...
Tiene el derecho inalienable de florecer...
Y los adultos, cercano o lejano,
debemos actuar con el poder
y la presteza que surgen
de nuestro derecho a hacerlo florecer.
El que no lo hiciere
está condenado a que la indiferencia
chupe, gota a gota, su alma.
A perecer en un desierto.