martes, 29 de noviembre de 2011

Niño, no eres más que un niño, un poema de Francisco Bermejo

No eres más que un suspiro perdido en el aire,
la mirada rota por el dolor
la expresión agonizante de tu rostro,
no eres tierra, ni agua,
incluso el fuego si hiela al rozarte,
tu piel,
invisible,
se deshoja lentamente, de la vida,
no eres palabra,
ni escrita ni hablada,
tu voz perdió hace tiempo su fuerza,
y aunque la sonrisa alimente tus días
tu corazón, llora,
Niño, no eres más que un niño,
que suplica en silencio,
sufre por dentro
y muere ante todos.

Niño de pies descalzos
y alma desnuda,
niño, no eres más que un niño.

(Francisco Bermejo)

1 comentario:

  1. Un niño donde sea que viva.
    Que nazca, que mire...
    Tiene el derecho inalienable de florecer...
    Y los adultos, cercano o lejano,
    debemos actuar con el poder
    y la presteza que surgen
    de nuestro derecho a hacerlo florecer.

    El que no lo hiciere
    está condenado a que la indiferencia
    chupe, gota a gota, su alma.
    A perecer en un desierto.

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